Desde lo más hondo de mí a Luz,
una estrella de lo imprescindible.
Personajes con sus vidas confiadas en qué, los mismos trenes de aquel once maldito y los otros suburbanos, los regresan a sus destinos, sus hogares, sus dormitorios… ahora unos compiten tranquilamente, acorazados en sus circunloquios o simples sueños y soledades y otros aún buscan su jornal, apoyados en un rincón, paseando de vagón a vagón, pidiendo con dramas multinacionales y los mismos derroteros, precipicios de un fin mejor. El dinero y ruido melódico a sabor de supervivencia, hacen amigo al aire de un Madrid que atardece frío y seco. Hay quién hasta reza rosarios, buscando una bondad en la simplona selva madrileña. En el sendero de direcciones medio aprendido, donde cada uno, también deja espacio, para respirar, pasear, ver. Así aferrarse a los objetivos, profesionales o afectivos, o ya sin ellos, solo, sobrevivir.
No por el azar, sino por el tiempo, se corre a coger el que llega. El silbido de frenos, alerta al andén, acomoda a trompicones las puertas de mi vagón, que por la casualidad medida caen enfrente de mí. Con otro toque, un aire escupido y liberado abre las puertas. Hay sitio. Ya sentados, alguien observa con inteligencia procaz y verde al resto. Sola, desierta, blanca, de una vez, tropieza su ser, con mi forma de mirar, neutra atractiva, sin comunicación verbal en su expresión, inocente o infinita. Sé que nos juzgamos y la creo. Desde el ancho del pasillo casero, metálico de barrotes, seguro del habitual silencio, de persona a ser humano. Pues, estamos en la disculpa de la prisa, otra dirección afectiva medio aprendida con celeridad: “¡que estamos en Madrid!.” Pero nos miramos.
Una violenta sacudida segura, por el paso de las luces rápidas de los vagones en la otra dirección del túnel, hace que nos permitan desengancharnos casi sin querer y prestar una atención tímida y ávida, hacia otro lado, ese horizonte no real del pensamiento, individual, propio y atractivo.
Gobernado confiadamente por el surco del metro, con los segundos pendulantes del traqueteo alargándose, imagino con ella al anhelo sexuado y puro, sueño pero no la miro… viene a mí la perspectiva de los posibles, las decisiones a tomar urgentes, hasta de mis promesas privadas, en el color, su olor, su ser, su donde, su porque, ella.
La veo moverse delante de mí… abren las puertas. y con la serenidad del qué sin correr llega primero. Marchó.
Paralizado. Desperté, salte, corrí hacia el andén,… me cerró las puertas, y en sus ruidos de maquina bondadosa, encajonado ya. Me impulsó; enganche una barandilla inerte y me di la vuelta.
Yo Madrid, Décimo tercera estación:
En la ausencia de la presencia, sentido es el flechazo sanjuanes. Súbito y a la par comienzo un vía crucis por la incompresible timidez, y saltando elevándose, un androgénico lenguaje conquistador, nació del hablante colectivo. Qué en el verbo busca la concreción del sentido de aquella alma. Qué rozó una atalaya y hundió su fortaleza: ahora servil, frágil y dependiente. Generando la sospecha existencial constructiva, que inclina hacia las ganas de sangrar y dar la vida… Se te erizan los pechos, se erecta tu pubis, esbeltez fémina, sensualidad transparente, que une la oración con tu belleza… avidez poderosa y justa, descendimiento a encontrar un fin de nuevo.
La soledad es tanta, que estos pensamientos parecerán pornografía, algo erótica. Quizá dominados por la soberbia individualizada de escupir opiniones, al resto, al entorno, a un tipo de vida en el que las miradas no escuchan sino sólo atrapan la posible utilidad del otro ciudadano. Todo al provecho de una no sé qué vida, llena de bienes y servicios sin universo: Cosmos de las explosiones de supernovas al más delicado gesto, más nuevo, amor, más intenso, sencillo, tierno. En la infancia feliz, en un tiempo madre lo vemos y se disipa sin precio, como la rapidez del que para ayer, será el futuro pensado, desde pequeños… y en este ritmo, nacen palabras encadenadas, acentos, esa poesía, cadencia de un cambio de siglo, entre el terrorismo del hijo puta siniestro, Dios hecho también prisionero, de unos bienes y servicios sin su global universo.
Encontradiza cita salvadora y providente, del gran campus, despierto:“Metro de Madrid informa: tren dirección, Ciudad Universitaria.”
Mi ciudadana de Madrid, que me ves viejo, mi sobreviviente, mi sueño, mi niña, antes de entrar en la fase lunar, del olvido o del sueño… entre la oscuridad tendrías que probar toda la sabiduría infinita que se encierran en mis caricias y el tenso olor cuidado, de cariño, que hace que los poros de toda tu piel, sean plata que brille. y despiertes estirándote como un camaleón al que la vida le ha dado la oportunidad de esconderse en el rincón amplio... del amor argumentado, que solo sé construir desde el centro de tu soledad a la luz de tu compañía... Y despertar nueva y preparada para otro encuentro, conmigo, Madrid Propio, un rey del sentimiento, qué solo a los acordes del viento hace ese tipo de música angelical, que desprende el rocío de la mañana húmeda, al precipitarse sobre un pétalo de tu flor. Con la alegría de la confianza, en la que descansa solamente alguna afortunada.
“Madrid amigo: No faltáis venís conmigo”.
En el pentagrama del mundo
tiene su vida el poeta
en ese ademán del alma
frugal vida, cierta, cierto.
Para que vale un poeta, grito
siendo el rey del sentimiento.
Solo a los acordes del viento
Solo, despierto… atento.
Cientos, noventa y dos…
Cabalas de otro tiempo
Once, septiembre medieval
Cambio de milenio.
Me manifiesto., Globalidad, Universos ciertos. Parar, paremos, pensaremos, discernimientos para continuar el relato de una carrera en nuestros encuentros.
Aquella mirada brilla, como un flash conmocionado, en nuestra parte de ciudad habilitada, en los 192 cipreses. Y Hoy, se acarician y renuevan con la primavera, con sus votos de vida eterna… A pesar del tiempo pasado, meditabundo pienso en la Historia, el aura de la conciencia: trabajadora, anónima, sencilla, inocente, transparente, neutra y en su tiempo, humilde.
Miles de peregrinos junto a La Virgen del Carmen. La patrona de los barrios altos de Madrid: el Castizo Chamberi. Que así, el Santo Padre abre la bonita y limpia, Basílica de Santa Teresa y Santa Isabel, en la glorieta del Pintor Sorolla. Clausurando una jornada más de la juventud, en oración. En este 16 de mayo del 2010, a dos años antes de “él olímpico”. La ciudad es el Jerusalén balompédico, la Meca del Fútbol, El Santiago Bernabeu, Estadio o la catedral de las catedrales del fútbol. Con una final de la copa de Europa… y Benedicto XVI, en este dieciséis, en este domingo santo, vive el Dilema fiel de Blanco o de Rojiblanco. Por lo que al final Madrid, todo Madrid, se dibuja solo, como en las ordalías. La belleza, el tiempo, el espacio, el mundo, se detiene y el Amor se hace con un sitio en el palco, de cada corazón humano.
Su parada, su enésima estación: Iglesia,” bendito barrio carga con la cruz”.
Para muchos, la vida sigue en un continuo progreso. Resistiendo a timón personificado los embates de los acontecimientos personales, encajándolos en el quehacer. A otros pocos, les llega el rumor de la vida cansada, de los sin sabores y aún así se aferran a su tiempo. Salud y desamor al olor del Café con leche y galletas Maria.
Recuerdos de desayunos caseros, Galletas redondas que al tiro como siempre, estarán mezcladas, con textura del turrón blando. Con los años ya educado en la Escuela además de con los muchachos del barrio, estos tazones también alimentaba después de la farra. De una triunfada noche de risas y alcohol, aunque el auténtico desayuno era el mojar bien el churro o la porra, en chocolatito espeso… Casi siempre mejor en la puerta del Sol. Pues si las amigas, hacia rato que estaban en sus respectivas durmiendo. Entonces el motivo social capitalino, ayer como hoy en un domingo de madrugada, es con suerte: Su oso buscando en el madroño, un licor como la mistela consagrada.
Además muy cerca de esta estatua de los encuentros, subiendo, se termina cumpliendo con el precepto de las fiestas de guardar y quizá echar una cabecita para ir a casa sereno. O en el metro, el cercanías o el autobús. “Que por la tarde habrá partido, el del siglo”. Hoy hay un derby, parecido a aquellos, pero desde un amanecer casero y casitreintañero, con el licor en el mueble bar y el café calentito.
El blanco y las fundas del colchón de la lejana post-guerra española, son más que colores o camisetas y dan un dulce nombre de merengues y colchoneros. Aficionados que hoy sueñan esa victoria, que se llevará a las dulces sabanas blancas y colchones arquetípicos. En el que los matrimonios y los contemporáneos “ajuntados”, y tantas uniones civiles, despiertan, como también lo hacen desperezándose, los solteros, los viudos, los niños, los curas, las monjas, los que tienen el privilegio de disfrutar de un sitín… en el centro del Reino de España. Un parón de la capital que cívicamente proyecta en los nuevos mitos balompédicos modernos, su personeidad, sus sentimientos, su ilusiones y su sexo… vía de escape, de la rutina, inconsciente, formalizada violencia.
Además “ni egque”, en los mejores cuadros de Velázquez, “ni en too`” el museo del Prado, se podía ver un azul más intenso en el cielo. De arriba a bajo, Digo, me amaneció chulo el día.
Un once contra once, estos onces bien distintos, son sueños verdaderos, ciertos, y madrileños. Que siguen corriendo como en nuestro primer encuentro, pero sobre una gran alfombra verde, un césped, expectante y adornado reglamentariamente con rayas blancas. Una cal ya pintura, forma un cuadrado simple, con rectángulos superpuestos y una circunferencia central. Más los imaginarios sectores circulares de antaño, los que nos adornaban con su sonrisa buscada, las áreas grandes. Qué en ellas, antes de llegar a la casita chica, hacia la mitad, el punto, es la nariz: el fatídico lugar de la pena máxima… este campo será, el de la batalla festiva. Más los cánticos que traen a la imaginación siempre presente, la mocita madrileña, de ese himno universal, nuestra musa, memoria y felicidad. “chato: De Madrid al cielo.”
Mi pueblo amigo. Ambiente, como en la perfección absoluta de aquel largo gol de Maradona. “…Vos sos como Gardel, barrilete cósmico, pero de que planeta viniste…”. Mítico Argentina 2 Inglaterra 0, revancha sí y por las Malvinas, “…Ta ta ta ta, ta, Diegogol…”. Relato radiodifundido, convertido en un himno tango patrio, y el país, un puño apretado gritando… por Argentina. “Así, vizte, loco te enterazte, despertó el día”.
Y Eg que, los Constructores de estos mitos con tanta historia y hazañas deportivas, son los principales protagonistas, que rayan y rasgan a las epopeyas griegas clásicas, actualizándolas… Madrileñitos, Genios en las conversaciones de las cañas y tapas, que hoy domingo se van a entablar, como siempre se hizo. Mezclando en sus diferentes acentos, el aire siempre fresco y la luz resplandeciente de un día de fiesta, sus secretitos cómplices con los placeres bellos.
Hacia el futuro siempre, serenamente también, saltar, correr, lanzar, montar, tirar, elevar, remar, navegar… cumpliendo el no a la guerra, ¡parar!: que siempre haya PAZ. Con los seis aros de colores, entrelazados amantes en primavera, o enamorados caducos, o apasionados frescores; como para el verano, el sueño 2012, de los campeones._ Ustedes, Leéis una rima interna, como delata la dualidad, sentida, lectores poesía poseída vuestra, su hablante sonreiría:“la procesión va por dentro”,os diría._. Pero, hoy la alegría es de un garabato de valentía y nobleza, un cruce de líneas con el rodar del cuero blanco, que se dibuja con los pies. Botas convertidas en pinceles de “El Gernica de la concordia”, la belleza instantánea del gol, perfil de un sueño madre, de nuestro niño-yo, niño madrileño y sin complejos. A lo español, se grita mucho y alto, y se canta Gol, Gol, Gol. Goooooool, MadrizGooool.
La dinámica del verbo
Es viento puro, fresco, bello
Si corazón, con corazón
Encuentro,
Ternura calida hecha viento
Brisa, aire todo al tiempo
Saltando sobre nuevo
Andando bien fresco,
Viendo razones, sentimientos…
Futuro abierto, futuro nuevo.


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